Exitoso proceso de selección en Mérida / Febrero 07, 2010
Este domingo el Partido Acción Nacional celebró con éxito el proceso de selección del candidato del PAN a la alcaldía de Mérida en donde fue electa por mayoría de votos la senadora con licencia y ex diputada federal, Beatriz Zavala Peniche quien compitió con Salvador Vitelli Macías.
Al finalizar la jornada Beatriz Zavala agradeció la participación y el respaldo de los militantes panistas y convocó a mantener la unidad después de haber enfrentado este proceso que se caracterizó por su limpieza y organización.
Por su parte, Vitelli Macías presente en el evento al finalizar la jornada comicial junto con Zavala Peniche, exhortó a sus seguidores a sumarse a la campaña de la senadora con licencia, pues con ello el panismo saldrá fortalecido de este ejemplar ejercicio democrático.
Salvador Vitelli calificó como una valiosa experiencia, enriquecedora y motivadora, el haber participado en la contienda interna por la candidatura a la alcaldía de Mérida y recalcó que “ahora toca el turno, a todos los panistas, de llevar de nuevo al PAN a la alcaldía de Mérida”.
De acuerdo con las cifras finales, la senadora con licencia fue electa como la candidata del PAN a la alcaldía de Mérida después de haber obtenido en la jornada de este domingo un total de mil 125 votos contra 716 de Salvador Vitelli Macías. En total se contabilizaron mil 958 sufragios válidos y 77 nulos.
Así, la senadora con licencia será la representante del PAN para contender por la capital del estado en el proceso electoral que tendrá lugar el próximo 16 de mayo en el que se renovará el Congreso local (15 distritos) y a los titulares de los 106 ayuntamientos.
Sergio Angulo Uc, presidente de la Comisión Estatal Electoral del PAN, dijo que las expectativas sobre el número de militantes que acudieron a las urnas quedaron rebasadas e informó que durante la jornada electoral interna no se registraron incidentes o anomalías que incidieran en el desarrollo de la elección.
Sergio Arellano Sánchez, representante de la Comisión Nacional Electoral, felicitó a los organizadores de la elección interna, a las comisiones electorales estatal y municipal de Mérida y a los dirigentes del PAN en Yucatán por el trabajo que se vio reflejado en el buen desarrollo del proceso.
La democracia no se puede reducir sólo al sistema electoral, sino que se debe ampliar a la participación ciudadana en aras del bien común, aseguró el presidente nacional del PAN, César Nava Vázquez, al recordar el legado de Don Rafael Preciado Hernández.
El dirigente nacional, acompañado por el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, participó en la ceremonia solemne durante la cual los restos de Don Rafael Preciado Hernández, fueron trasladados y depositados en la Rotonda de los Jalicienses Ilustres, en Guadalajara.
Ante invitados, amigos y familiares del insigne pensador y filósofo panista, el presidente de Acción Nacional dijo que aún hay tarea democrática por hacer y es por eso que hoy, cuando se debate la importancia de una reforma política para el país, es de estricta justicia reconocer el trabajo y la trascendencia de quienes han aportado tanto al desarrollo de la institucionalidad democrática como es el caso de Don Rafael Preciado Hernández.
“Para Don Rafael la democracia no se puede reducir al sistema electoral, ya que como él mismo sostenía, el poder tiene como finalidad asegurar el bien común, asegurar relaciones de justicia entre los miembros de una sociedad ya que el fin de un poder público es el mismo fin del Estado, el servicio a la comunidad para el bien común”.
Nava Vázquez destacó la importancia de recuperar estos conceptos ahora que se discute una reforma de gran calado al poder político con propuestas hechas por el titular del Poder Ejecutivo como la elección consecutiva de legisladores y alcaldes, la iniciativa ciudadana y las candidaturas independientes, así como el referéndum y la iniciativa popular.
“Ojalá que en memoria de Don Rafael y honrando su testimonio seamos capaces los actores políticos de estar a la altura, a la altura del país, a la altura de los mexicanos y nos demos una reforma que por fin ponga el acento en el poder ciudadano.
Tenemos que reconocerlo: Los partidos políticos hemos destinado mucho tiempo y esfuerzo a la discusión de las reglas del acceso al poder. Ahora toca destinar tiempo y esfuerzo a la discusión y a la apertura de espacios para la participación y el poder ciudadano”.
En el acto, donde su hijo Eduardo Preciado fue orador, César Nava recordó que Preciado Hernández fue el único legislador que, contra el silencio servil o contra las voces del partido hegemónico, criticó y denunció la violencia de que fueron víctima los jóvenes en la matanza de Tlatelolco en 1968.
“Como legislador, además de enriquecer con su sabiduría de filósofo y jurista la bancada blanquiazul, destacó su valor civil para defender la Universidad Nacional cuando en aquellos difíciles días del 68 lo que imperaba en el Congreso era el silencio servil o las voces que alzaban desde el partido hegemónico para justificar la violencia contra la comunidad universitaria”.
El dirigente nacional del PAN comparó el legado de Don Rafael Preciado Hernández con el de otros destacados pensadores panistas como Manuel Gómez Morín, Miguel Estrada Iturbide, Juan Landerreche Obregón, Gustavo Molina Fons, Manuel Herrera y Lazo, Aquiles Elorduy, Luis Calderón Vega y muy especialmente Don Efraín González Luna, con quien ahora reposará en esta rotonda.
A la ceremonia en donde también se develó una estatua de Preciado Hernández también asistieron el senador y ex gobernador Alberto Cárdenas Jiménez y el ex subsecretario de Gobernación, Abraham González Uyeda.
En todo sistema democrático, la regla de las mayorías y la posibilidad de la alternancia son condiciones sine qua non. Después de décadas de continuas reformas, a nivel federal se han alcanzado estándares de calidad democrática que permiten que ambas afirmaciones sean cumplidas con razonable suficiencia bajo el arbitraje del IFE y del Tribunal Electoral.
En palabras de Adam Przeworski, se cumplen dos principios inherentes a toda democracia: la certidumbre en las reglas de la competencia y la incertidumbre en los resultados de la votación, lo que da pie a la alternancia como una posibilidad latente.
Lamentablemente, no ocurre así en varias entidades de la República. Ante la ausencia del poder presidencial omnímodo, algunos gobernadores se han erigido como depositarios de lo que Jorge Carpizo denominó facultades "metaconstitucionales", que antes eran exclusivas del Presidente y quedaron vacantes a raíz de la llegada de Vicente Fox al poder en el año 2000.
Ante tal fenómeno, en algunos estados se ha cancelado la posibilidad de la vigencia de los principios y de los valores democráticos. Observamos con preocupación que las libertades han sido severamente restringidas o, lo que es peor, suprimidas totalmente.
La libertad de expresión, de prensa y de asociación son prácticamente inexistentes. La discrecionalidad en el ejercicio del gasto y la opacidad imperan.
El voto clientelar y condicionado reemplaza al voto libre y secreto. Es en este marco en el que hemos analizado la posible formación de coaliciones electorales y de gobierno en Durango, Hidalgo, Oaxaca y Puebla.
La política de alianzas impulsada por Acción Nacional debe cumplir dos premisas fundamentales: la primera es que estas coaliciones representen un verdadero sentir ciudadano. La segunda es que existan las condiciones para construir una agenda de cambio que refleje un proyecto de gobierno congruente con los principios del PAN, mucho más allá de una mera aventura electoral.
En cuanto al primer requisito, se trata de trascender a los partidos mismos para identificar y acompañar un anhelo genuino de los ciudadanos que buscan un cambio de fondo. En dicho proyecto caben todos los mexicanos de buena fe que quieran participar en la transformación de su estado, con independencia de su filiación partidista.
Por lo que hace a la segunda premisa, estamos convencidos de que las alianzas fomentan acuerdos socialmente fuertes y permiten la elaboración de una agenda que facilita la acción del gobierno. No nos conformamos con la construcción de alianzas electorales, sino que perseguimos la formación de acuerdos para un programa de gobierno de seis años.
Esta visión superior implica el imperativo ético de hacer de lado las diferencias que hemos tenido y tenemos con los partidos que eventualmente integrarían las coaliciones, para concentrarnos en lo que nos une: la convicción de generar condiciones propicias para la alternancia, la transformación política, el desarrollo económico y la justicia social.
Perseguimos, en suma, un objetivo más alto que la victoria electoral.
Buscamos acceder al poder por la vía democrática para tocar las realidades locales y transformarlas a través de gobiernos de transición en los que los ciudadanos tengan la primera y la última palabra.
*Artículo publicado en Reforma, suplemento Enfoque